El verano está siendo movidito, tengo bastante trabajo en el Taller y además estoy aprovechando para reorganizar un poco la casa.
Hace ya unos meses que mi abuela me regaló una cristalería y unas vajillas que fue adquiriendo durante su vida en Londrés y que por falta de espacio estaban embaladas y guardadas en unos contenedores de plástico.
Como la
alacena de castaño que me había encontrado y restaurado estaba al completo decidí hacer un aparador para dar cabida a parte de las nuevas piezas. (Podéis ver todo el proceso de elaboración en el
Taller).
Aunque previamente había pensado en su ubicación dentro del salón, una vez terminado y colocado había "algo" que no me acababa de gustar y decidí redistribuir parte del mobiliario hasta encontrar el ambiente que buscaba. Cada vez que pronunciaba la frase "estoy pensando....", mi chico me miraba incrédulo poniendo cara de circunstancia por la parte que le tocaba, ayudarme a mover los muebles.
Finalmente y después de una tarde de mucho trajín todas las piezas encontraron su lugar.....al menos por una temporada.
Os dejo unas imágenes del antes, el después y de nuestro salón hace 3 años, recién terminada la casa.