Conseguir crear en tan solo 43 metros cuadrados una vivienda luminosa, confortable y que transmita una gran sensación de amplitud no es una tarea fácil.
Este proyecto llevado a cabo por Alexander White es un ejemplo magistral de como hacerlo.
El secreto reside en prescindir de tabiques que han sido sustituidos por módulos que albergan la cocina, la biblioteca y que sirven de almacenaje, creando distintas áreas bien diferenciadas aunque comunicadas entre sí.
La única estancia que se ha independizado es el dormitorio que alberga el vestidor y el baño.








2 comentarios:
Me ha encantado este proyecto, separar con módulos siempre es un buen recurso. Feliz verano
Una estética muy nórdica para un espacio muy bien aprovechado ¡Genial!
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