Hoy os quiero presentar una nueva sección que pronto inauguraremos dedicada a la
reinterpretación y restauración de mobiliario.
Como ya os he comentado en otras ocasiones me gusta muchísimo darle una segunda oportunidad al mobiliario que, ya sea por su estilo o color, hemos dejado en un segundo plano y al que no encontramos una ubicación adecuada en nuestros hogares.
En otras ocasiones se trata de antiguas piezas de herencia familiar o adquiridas en algún anticuario en las que el desgaste, por el uso y el paso del tiempo, es patente y necesitan una reparación para que, sin perder su esencia, vuelvan a lucir con todo su esplendor.
En este nuevo espacio, todavía en construcción, os mostraré con todo detalle los trabajos que vaya realizando en mi taller y podréis dejarme vuestras sugerencias, dudas o consultas acerca de cómo restaurar o reinterpretar alguno de vuestros muebles.
Como anticipo os quiero enseñar mi último trabajo, unas sillas cuya propietaria tenía guardadas con gran cariño por haber pertenecido a su abuela pero que dada su estética no conseguía integrar con el resto del mobiliario.
Así que tras una visita a su casa para ver su lugar de destino, el vestidor principal, seleccionar los colores y la tela para el tapizado, me puse manos a la obra para que Lola pudiera disfrutarlas cuanto antes.
Os dejo unas fotos en las que se puede ver la silla original y el proceso llevado a cabo hasta conseguir la estética deseada.
El primer paso fue quitar el tapizado y eliminar el barniz en su totalidad para poder lijar la madera y conseguir una superficie perfecta para su posterior pintado.
Una primera mano de pintura en color griz azulado sobre la que se aplicó una segunda mano en color marfil y se desgastó en algunas zonas con lana de acero consiguiendo un efecto envejecido.
A continuación se tapizó el respaldo y el asiento y se añadieron unas chinchetas doradas para fijar bien la tela en la parte delantera.
Este es el resultado final.
Y aquí podemos ver el antes y el después.